El niño abandonado a la par de cerdos y cañas, que hoy inspira a todo el mundo del atletismo en Costa Rica

1
3564
Fotografía: Coopenae (Brindada por Junior Oporta)

Junior Oporta es un joven atleta del equipo Coopenae, nació en Nicaragua pero con tan solo seis meses lo trajeron a vivir al territorio costarricense.

Era el sexto hermano de una familia, pero ellos lo regalaron a su abuela, quien lo abandonó en el patio de una casa en donde se encontraba rodeado de caña y cerdos.

Tiempo después Angela Oporta, su actual madre adoptiva, lo encontró llorando en horas de la mañana cuando se dirigía a su trabajo y se hizo cargo de él pero para salvar su vida tuvo que huir durante una madrugada debido a que su madre biológica lo quería negociar.

 

Fotografía brindada por Junior Oporta

Llegaron a Costa Rica sin dinero y sin rumbo hasta establecerse en San Antonio de Zapotal, ubicado en las montañas de San Ramón.

“Tenía menos de seis meses. Venía con padecimientos como lo que es asma, pulmonía por situaciones de lo que uno vivía con los cerdos”, explicó Junior a MaynorSolano.com.

Su madre, Angela Oporta, tenía tres hijas más, pero vinieron al país tiempo después.

Junior siempre tuvo grandes deseos de superación y su sueño era ir a la escuela, pero aparte de recibir un lápiz también le dieron un cuchillo para trabajar en el campo.

No tenía buen manejo de esta herramienta por lo que tuvo un accidente en el que se corto la rodilla y estuvo en cama por un tiempo aproximado de un año.

“Pedí que me apoyarán en el estudio, pero como en la casa había machismo entonces me dieron un cuchillo para que me convirtiera en hombre pero yo tenía el deseo de meterme a una escuela. Me acuerdo de que con ese cuchillo, como no sabía usarlo, me corté la parte de la rodilla y la rótula se me fue un toque a la mitad porque tenía demasiado filo y después me levanté con el deseo de seguir estudiando pero ni siquiera había iniciado”, detalló Oporta.

Posterior a su recuperación se integró de nuevo a una escuela ubicada a 7km de su casa, aproximadamente a una hora caminando. Lastimosamente cuando llegó a tercer grado todas las calificaciones se borraron y tuvo que iniciar de nuevo, sus deseos de superación fueron los responsables para que este niño no se rindiera.

“Me acuerdo de que me dieron una bolsa plástica y me inscribieron en una escuela y con un pedazo de libreta y me convertí el niño más feliz. Cursé hasta el tercer grado y de pronto las notas se desaparecieron, hizo que repitiera los años. Yo me cuestionaba: ¿Por qué tan dura la situación? ¿Por qué a uno lo trataban de esa manera? A como pude, cruzando ríos, montañas, saqué la escuela. Tenía tantos sueños independientemente a la situación que uno estaba viviendo”, comentó el actual atleta.

Fotografía brindada por Junior Oporta

Al graduarse de sexto grado lo humillaban con comentarios xenofóbicos, pero puso oídos sordos y continuó con su colegio al mismo tiempo que trabajaba en construcción los fines de semana para poder mantener a su familia.

“Con 13 años me eché a la familia al hombro, eran cinco. Pasé a ser el responsable para trabajar sábados y domingos a cuchillo, a construcción para que ellos no pasaran hambre. Era un adolescente, pero con una carga familiar muy grande. A mí me dijeron que si yo iba a ser uno más del montón de nicaragüenses fracasados que venían a este país y que me podían brindar trabajo al campo y yo les dije que estaba bien, pero de lunes a viernes yo iba a ir al colegio porque tenía el sueño de convertirme en un gran profesional. Me levantaba a las dos de la mañana, caminada dos horas y media o tres horas para llegar al camión, un camión ganadero que pasaba por nosotros que salía de una comunidad que nos dejaba en Piedades Sur (lugar donde estudiaba)”, relató Junior Oporta.

La travesía y el sacrificio para poder estudiar era bastante duro, aún más los días que iba con hambre y al llegar la hora de almuerzo velaba la comida de sus compañeros para poder comer algo ese día.

“No tenía becas, no tenía nadie que me respaldará. Lloraba en el camino por sentirme humillado, solo y sin tener una palabra de aliento que te motivara. En el colegio yo me sentaba a la par de los estudiantes y yo decía: ‘que bonito, que rico que comen ellos’, ellos decían: ‘que asco de comida’. Yo deseaba, yo tenía hambre. A veces cuando tenemos todo, no valoramos. Cuando ellos la botaban en una olla, yo la agarraba una bolsa plástica, agarraba los sobros y me iba a la montaña a agradecerle a Dios porque ese día tenía comida”, recordó Oporta.

Fotografía brindada por Junior Oporta

Pero un día la vida le empezó a sonreír aún más a Junior y fue cuando lo descubrieron como atleta y se le empezaron a abrir las oportunidades en el ámbito deportivo.

“Un día de no comer, iba para un examen de mate y me desmayé y ahí un profesor de física descubrió quien era yo y de dónde venía y dijo que podía ser un buen deportista y me llevó una competencia a Sarchí”, agregó el atleta.

Oporta no tenía el dinero para comprar ropa deportiva, ese día se burlaron de él por no tener un uniforme como los otros competidores, pero eso no fue un impedimento para tener su primera victoria en campo traviesa.

“Fui con los burros caterpillar. Lo cosido de ellos eran unos clavos, me los habían metido cuando se despegaba por el talón. Ese fue mi uniforme de lujo, un pantalón de mezclilla cortado y una camisa manga larga. Gané mi primera carrera gracias a Dios y ahí fue como me descubrí como deportista. “, explicó Junior.

Una puerta diferente se abrió para Junior después de este memorable momento que le dio el inicio a su carrera deportiva.

Fotografía brindada por Junior Oporta

Sus primeras carreras fueron en el cantón de San Ramón y en algunos momentos iba a las competencias con hambre, pero aun así lograba ganar terceros lugares y con lo que ganaba compraba comida para él y su familia.

Fue creciendo de manera profesional, a ganar más carreras y más experiencia hasta que llegó a formar parte del equipo de Coopenae con los que entrena desde hace tres años y medio.

“Son los mejores del país pero yo también tengo dos pies, tengo alma y tengo espíritu y voy a ganar”, se decía Junior a si mismo antes de cada competencia.

Demostró que el querer, es poder y ahora solo le faltan dos cuatrimestres para terminar su bachillerato en Educación Física, esta profesión la pudo pagar gracias al dinero que recibía de Coopenae por las competencias y por el trabajo que actualmente tiene con la entidad.

“En mis lágrimas me prometía que yo iba a ser feliz con lo que iba a lograr. Con la beca de Coopenae pagué mis estudios y el otro dinero que me ganaba en construcciones era para sacar adelante a mi familia. Fui sacando materia por materia hasta alcanzar lo que ahorita estoy logrando”, aseguró Oporta.

Otra de las pasiones es leer libros y escribir poesías, es por eso que actualmente se dedica a escribir un libro que espera publicar en poco tiempo y también piensa dedicar su vida como conferencista.

Hoy se da cuenta que no son el par tenis ni el uniforme lo que lo hace un gran deportista, son los deseos que tiene en su corazón.

1
Leave a Reply

avatar
1 Comment threads
0 Thread replies
0 Followers
 
Most reacted comment
Hottest comment thread
1 Comment authors
Yenny Cordero Recent comment authors
  Subscribe  
newest oldest most voted
Notify of
Yenny Cordero
Guest
Yenny Cordero

Q maravilla de persona!!!Muy impresionada!!!…